Belleza femenina: negocio subjetivo



La belleza es un bien, un don. Es subjetiva

y existe en la mente de quien la evalúa con

cánones que ordenan cada cultura y sociedad.

Es histórica, por ello cambia con el tiempo.


Hemos de reconocer que la belleza es un atributo que se busca y se admira; no es estática, cambia a través del tiempo y adquiere características distintas en cada cultura de acuerdo con los patrones establecidos. Basta ver libros, fotografías, museos y películas, para darnos cuenta de los cambios que van surgiendo en los estereotipos. Sin ir más lejos, en la sociedad mexicana, al observar una película de la época de oro del cine mexicano, allá por los años cuarenta, veremos que las mujeres tendían a ser “llenitas”, curvilíneas… en cambio en la década de los sesenta la moda empezó a demandar de las mujeres delgadez y con el avance del tiempo cada vez era mayor la exigencia hasta llegar a la existencia de la talla cero.

En otras culturas las tipologías cambian: hay en Tailandia una comunidad que se conoce como la aldea de las Mujeres Jirafa (2012), donde a las niñas desde los 5 años se les empiezan a colocar anillos de latón en el cuello con la intención de alargarlo, pues esta característica se considera sinónimo de belleza. En algunas ciudades de Nigeria existen centros de obesidad cuya intención es subir de peso a las mujeres porque una figura exuberante tiene relación con el poder económico familiar y denota opulencia, además de considerarse un signo de que está lista para el matrimonio.

En los países occidentales como el nuestro existe un estereotipo impuesto. Pensemos en los certámenes donde se eligen a quienes representan a sus países por ser las más agraciadas, para empezar todas responden al mismo fenotipo caucásico, por lo que sus estructuras de facciones son muy semejantes, aunque provengan de América, Oceanía, Asia, India o Europa y sean morenas, blancas, asiáticas o negras.

En este contexto resulta común señalar que las personas, cuya apariencia empata con los modelos de belleza vigentes, recibirán un trato especial y su presencia física les favorecerán para obtener un mejor empleo, más atenciones… pues es muy probable que se les perciba más seguras y esto brinde confianza. Aunque en ocasiones surgen otros mitos como el decir, sin demostrar, que toda mujer bonita es tonta, pero por eso son mitos, porque se repiten sin comprobarse.

Sólo con mirar un rato la cantidad de comerciales que se remiten al arreglo personal, poniendo el énfasis en mejorar la apariencia a partir de que cada persona se reconozca incompleta, pues requiere reparar alguna parte de su cuerpo, sea su cabello, ojos, piel, figura y han convencido a la humanidad sobre la necesidad de no aceptarse: si tienes cabello obscuro habrá que pintarlo de rubio, si es chino alaciarlo, si eres bajita tendrás que usar tacones de quince centímetros y como decía un anuncio de cierta tienda departamental: “a las mujeres siempre nos sobran kilos y nos falta ropa”, por ahí van los mensajes, apelar a ese sentimiento de no estar satisfechas consigo mismas, de que algo falta o sobra, pero nunca aceptarse tal cual.

Cuando alguien busca un empleo se preocupa por tener una presentación impecable, un currículum vigente, suponiendo que se someterá a un examen complementado con un concienzudo y objetivo análisis durante la entrevista. Quizá eso es lo deseable, que el escrutinio de la empresa o institución sea libre de prejuicios y te valoren por tus capacidades y conocimientos.

Pero ¡oh sorpresa! La realidad es que la objetividad aséptica no existe. La subjetividad es parte de las humanas y los humanos y un primer filtro será el aspecto físico. La apariencia cuenta y no habría de causarnos extrañeza, pues vivimos en una sociedad que coloca en el centro al cuerpo.

Tanta importancia ha tomado la apariencia que se convirtió en una situación discriminatoria y quienes tenían capacidad de emplear solicitaban no sólo “excelente presentación”, sino de preferencia talla 5, máximo 7. Ante situaciones como ésta y otras semejantes, se creó el Consejo Nacional para prevenir la Discriminación (CONAPRED) en el 2003, y en apariencia ya se eliminó el requisito de la talla, “sólo” quedó el de la edad máxima 35 años para mujeres y 38 para varones, no es una ley, pero en la realidad así se plantea. Esto indica que las variables “edad” y “apariencia” son requisitos importantes para quienes emplean personal y ya estando dentro también influyen para obtener ascensos, reconocimiento, credibilidad…

La Organización Internacional del trabajo (OIT) señaló en un estudio que esos requisitos en los mercados de trabajo se traducen en desigualdad de oportunidades y en una forma de exclusión que incide en el aumento del desempleo y subempleo. (OIT; 2006:1) El estudio reporta que, para los empleadores, excelente presentación para las mujeres significa: “arregladitas”, “tez blanca”, “buena imagen”, “delgadas”, “finitas”, entre otros. Lo cual se vuelve un auténtico problema si consideramos que en México (y en el mundo) hay una seria crisis de obesidad, 7 de cada 10 personas tiene problemas de obesidad y ocupamos el lugar 6 de las naciones con más mujeres obesas, después de China, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil, aunado a que el problema aumenta más en las mujeres que en los hombres (BBC Mundo; 2016)

Con este panorama hemos de tener en cuenta que no somos solo apariencia, la belleza seduce y fascina, pero no puede buscarse por ella misma. La belleza se tiene que considerar de forma integral, identificar fortalezas y si hay algún aspecto que no satisface, si se puede mejorar, adelante y si no, pues reconciliarse con aquello que no te encante y aprender a aceptarte cada día. Quizá se sufre por no ser iguales a las modelos de los medios, pero ten en cuenta que muchas veces no son reales, son ficciones creadas por el maquillaje, las cirugías o el Photoshop. Yo sugiero hacer un inventario de aspectos bellos de ti misma y empezar a creerte que vales tal como eres y llegará el momento en que si te aceptas “desde dentro”, adquirirás mayor seguridad y si esto es auténtico, podrás proyectarlo y quienes te conocen lo percibirán ¿Por qué no empezar ya?


Referencias:

BBC Mundo (Abril 2 de 2016) www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160401_salud_paise_mas-obesos_lb (Consultado el 27 de octubre de 2016)

OIT (2006). Vera, Patricia. La discriminación en los procesos de selección de personal. Ginebra, Suiza.

Robinjú (2012) La aldea de las Mujeres Jirafa. http://www.robinju.com/2012/04/la-aldea-de-las-mujeres-jirafa.html (Consultado el 28 de octubre de 2016)

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