¿Cómo eliges a tu pareja?


Cuando la flecha de Cupido nos atrapa creemos que la persona de la que nos enamoramos es perfecta y que sólo ella y nadie más podrá hacernos sentir tan bien puesto que nadie nos arrebata suspiros como esa persona, nadie nos hace sentir nerviosos cuando la vemos, nadie nos hace sentirnos tan completos, tan felices, como la persona amada.

A este estado lo conocemos como enamoramiento, el cual es un estado muy gratificante del que no quisiéramos salir, sin embargo, rebasado un punto no es tan sano como aparenta porque es como estar fuera de la realidad, ya que la persona hace cosas que normalmente no haría y fácilmente se puede confundir.

Los factores que más peso tienen en la elección de pareja son: el atractivo físico, la necesidad de pertenencia y vinculación con el sexo opuesto, el compartir gustos, aficiones y pasatiempos o creencias y la necesidad de sentirse amado. Desde mi punto de vista y el de muchos especialistas, la elección de pareja se hace más desde una parte inconsciente que a nivel consciente como muchos piensan. En una pareja se busca a alguien que sea afín a nosotros como una forma de reafirmarnos y también encontrar una parte de nosotros mismos, de ahí que el modo en que nos relacionamos sentimentalmente, dependa de aspectos inconscientes principalmente.

Siguiendo ésta línea, nuestro deseo inconsciente siempre está implicado en la elección del objeto de amor. Freud en su momento, desarrollo un concepto llamado “elección narcisista” en el cual exponía como idea central que uno ama de tres formas: lo que uno es en sí mismo, lo que uno ha sido y lo que uno quisiera ser.

Por ello es que existe una tendencia a sentirnos atraídos por un tipo de persona determinada, que sin darnos cuenta se ha ido construyendo a lo largo de nuestra historia personal, el punto aquí es cuando ese ideal de pareja que hemos construido tiene una connotación patológica puede acarrear grandes riesgos y sufrimientos para uno mismo, por ejemplo hay personas que invariablemente se vinculan con parejas violentas, otras con personas celosas y posesivas, algunos elijen siempre a personas que tienen a alguien a su lado y así podría poner muchos ejemplos.

El caso es que si aprendemos a conocernos y logramos identificar desde dónde elegimos a las personas con las que nos involucramos sentimentalmente, desde la fase del enamoramiento podremos poner atención a esos detalles, a esas conductas pueden pasar inadvertidas y que pueden ser un foco rojo para saber que podemos equivocarnos y confundirnos respecto a lo que en verdad puede convenirnos.

En varias ocasiones he mencionado que cuando uno se enamora lo ideal es dejarse llevar por la ilusión siempre y cuando ésta vaya acompañada por la razón. Esta frase me parece que describe justamente el tema central del artículo, entender que es importante estar conscientes de que existen factores inconscientes que influirán permanentemente en la elección de pareja y por lo tanto, si queremos ser felices, tener una relación que se caracterice por la madurez y el constante crecimiento habrá que trabajar en nosotros mismo arduamente.

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.

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