¿Celos de vida o celos de muerte?


El tema de los celos ya ha sido tratado en nuestra página en ocasiones anteriores, ¿por qué será que nos es tan importante?, ¿por qué nos es conveniente aprender sobre esta experiencia emocional?

Me parece que debido a que es un sentimiento que puede presentarse con tal intensidad que ocasiona estragos, muchos estragos tanto en quién los genera como en quién los sufre. Sin embargo, también sabemos que los celos no son aprendidos, es decir están en el ser humano como parte de su esencia y requieren ser integrados como sentimientos normales, aunque muchas veces se presentan con tal intensidad que se vuelven patológicos y destructivos, y es a lo que yo llamaría celos de muerte. Y de muerte implica que pueden ser desastrosos, amargos, y tan intensos que llevan a la persona que los sufre a conductas agresivas, violentas, intransigentes, terribles y hasta mortales.

Los celos de vida son aquellos que cuando una persona los siente, esta pueda reconocerlos, aceptarlos y usarlos para protegerse a sí misma y proteger la relación que parece estar en peligro. O sea, que ser un poquito celoso no tendría que ser una característica negativa ni inadecuada, suele ser el elemento que lleve a una pareja a ser mejor y más clara en su forma de proceder. Aprender a lidiar con ellos implica estar alerta de su aparición, tomar responsabilidad por lo que se siente y manejarlo a favor de las circunstancias.

Si una persona siempre ha sido celosa desde su infancia, seguramente le será más difícil el manejo de los celos en la etapa adulta, que alguien a quién en su niñez no tuvo problemas con este afecto.

Sin embargo, los celos no reconocen ni raza ni género, ni edad ni religión. Simplemente están entre nuestra forma de reaccionar.

En una encuesta se le preguntó a 570 personas cómo han reaccionado ante situaciones que generen celos y las respuestas fueron: “hablé de lo que sentí con mi pareja, hablé sobre lo que me lastimó, ignoré lo que me hizo daño, grité, huí, respondí violento y lloré haciendo una tragedia.”

Cuando se intenta buscar qué es lo que a una persona le genera celos podemos encontrar varias raíces como el miedo a perder algo, miedo a ser humillado, miedo a ser excluido, dolor por sentir envidia, miedo a no poder competir con algún rival, baja autoestima, expectativas muy diferentes a lo que ofrece la realidad, y varias más, como los roles culturales y psicosociales de cómo una persona debería reaccionar frente a este afecto.

¿Cuáles son las tuyas? ¿Qué es lo que a ti te hace sentir celos? Y sentir celos no necesariamente te tiene que llevar a tener una crisis, sino un registro corporal frente a algo que te hace sentir amenaza.

Podemos sentir celos en diferentes situaciones, entre hermanos, entre amigos, celos porque nos hagan menos caso de lo que quisiéramos, es decir, hacia el padre o la madre, o bien celos románticos si se refieren a alguna situación de la relación amorosa actual o bien, pasada. Incluso es posible sentir celos de que nuestra pareja atiende más a su trabajo, a su deporte o a la televisión, que a la pareja. O sea, que los celos pueden ser generados no sólo por personas sino por actividades o cosas.

Siempre es importante tener en cuenta que tan celosos somos y el esfuerzo para el buen manejo de esta situación afectiva es muy importante.

¡Más vale prevenir que lamentar!

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.



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