¿El estrés da al traste con la sexualidad de la pareja?



Mucho se ha escrito y descrito acerca del estrés y su impacto en las relaciones de pareja. En consecuencia, no me voy a concentrar en conceptualizaciones y definiciones de conocimiento común. Lo importante en nuestro intento de ser claros y comprensibles, querida/o lector/a es lo que usted vive como estrés con su pareja y si ello altera su vida afectiva, sexual personal y la de su pareja. Existen múltiples razones y situaciones que causan estrés en las personas. Sí, también a usted y a su pareja. No se sorprenda por lo que voy a plantear, porque vivir en pareja es la primera causa de estrés para sus miembros. Las diferencias de personalidad entre usted y su pareja son preexistentes, a pesar de los años compartidos y no se modifican por el hecho de casarse o vivir juntos. Tampoco cambiaran por arte de magia. Comprensión es la palabra clave que demanda de cada quién acción y no solo expectativas de que el otro/a cambie y se adapte. Gran parte de las personas no siempre maduran y mejoran con el tiempo, y si logran hacerlo no siempre los “cambios” se reflejan en mejoría y maduración para sus parejas. Muchas veces cambian “para mal” porque no se comprenden ni se reconocen a sí mismos como seres que pueden mejorar su calidad de vida y la propia existencia. Sinnúmero de veces esperan –en vano- que lo cambios deben venir siempre del otro, y pocos consideran que también deben producirse en uno mismo. Si le agregamos la pregunta: ¿qué genero yo para que nuestra relación no esté funcionando?

Ello nos lleva a tomar conciencia personal, responsabilidad y la tarea que resulta ser de los dos. Comprender los conflictos de y en la pareja, emprender actitudes que modifiquen las situaciones inadecuadas, son de vital importancia. Si ello no se da, las personas seguirán padeciéndolo y echándose la culpa uno al otro, además de recurrir a la palabra “mágica estrés”, como la causa y justificación de todos los males. Comprender y aceptar las diferencias es la única alternativa que le permite a la pareja salir adelante juntos. Cabe resaltar que la pobre o poca comprensión de la situación por parte de los de los miembros pareja, con una comunicación generalmente deficiente, la suma de malestares y enojos, dan con el traste al deseo sexual. Cada pareja debe reconocerse y conocer al otro miembro es sus aspectos más sensibles de la sexualidad, gustos, apertura, creatividad, fantasías, caricias, besos, abrazos y mucho más. Sin ello el estrés se incrementa al igual que los desencuentros de la pareja. Resultado: el goce y disfrute de la sexualidad se va perdiendo, adiós a la vida íntima, no más placer y orgasmos. ¿De qué sirve vivir en pareja si ello no se da y disfruta? ¿Si no podemos ser compañeros?

No disfrutar tu sexualidad con tu pareja significa que estás en un problema y la causa no es la falta de deseo o el estrés. Ello es la consecuencia de malos entendidos, discusiones y alejamientos en etapas anteriores a lo largo de la relación. Las personas se “guardan para sí mismos” –sin ningún beneficio- sus interpretaciones de los sucesos personales y de pareja, mismos que no se hablan y menos se comparten. Sumado a las discusiones y reclamos estériles. Comprendemos que el estrés no daña a la pareja y destruye su sexualidad, sino la deficiente sensibilidad de sus miembros para captar y compartir los primeros síntomas de distanciamiento. Frustrase y guardarse el enojo, esperando que el “otro” adivine que nos sucede, no cumple ninguna función a favor de nadie. Entonces es cuando recordamos que la comunicación, es escucharse y comprender lo que el otro quiere decir, y aún más, que espera y desea escuchar en palabras y acciones de nuestra parte; es un acto de reciprocidad.

Todo lo anterior nos lleva a pensar y creer que el estrés existe, pero puede ser combatido por los miembros de pareja para tener una mejor calidad de vida afectiva y sexual, lo que cancela las “salidas” falsas como la infidelidad, aunque sea por enojo y por una sola vez.

Invierte en ti y en el dialogo con tu pareja. Desear, querer, sostener la pareja, es tarea de dos y de todos los días.

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