Entre el amor y el dinero, ¿qué nos queda?



El tema del dinero, Don dinero, es siempre difícil de manejar, ya sea en la relación de pareja o en cualquier otra forma de relación humana, ya que es un tema tabú. Es decir, que “es un tema del que no se debe hablar, porque es de mal gusto.”


Hay muchas ideas en la mitología cultural referentes a que el dinero es un elemento sucio, que hace que las cosas se echen a perder, que solo es para los ricos, que está mal cobrar las deudas, que prestar dinero es de mal agüero, que el dinero marca a las personas, que ser rico es ser un payaso, y muchas ideas que están en la cabeza de todos y que nos han sido transmitidas de generación en generación, y a esto lo llamamos cultura trans generacional de que el dinero puede ser muy bueno o muy malo.

Tenía un paciente que siendo un gran banquero, me decía que el aun siendo hombre de trabajo con el dinero no podía hablar libremente de dinero porque eso era de mal gusto… pues casi me da un ataque cuando entendí que aún un banquero estaba limitado en poder negociar sus deudas personales.

Entonces , si hablar de dinero puede ser un tema tan difícil de tratar , como se le hace para hablar de dinero en la relación de pareja?

Considero que antes de hacerlo , se consideren las historias personales de cada quién , y que se pueda hablar de cómo le fue a cada uno cuando era más pequeño.

Si una familia ha pasado por crisis financieras será muy sensible a la falta de dinero ,así como una familia que ha sufrido carencias, inestabilidad o ha tenido deudas difíciles.

Si una pareja logra ofrecer a sus hijos lo que requieren para vivir al nivel adecuado, crecen como personas menos enojada con el dinero.

Si la pareja proviene de diferentes y marcados niveles socioeconómicos , tendrán que ser muy cuidadosos para llegar a acuerdos sobre cómo manejar su economía .

Es muy fácil ofenderse si el que trae el dinero a casa tiene gusto por los juegos de poder que ejerce Don Dinero.

Asuntos de dinero suelen ser un problema muy común en las dificultades que reportan las parejas, que fácilmente se anudan a los comercios en otras áreas como permisos, libertades o relaciones sexuales, sin embargo, sugiero que no se vea eso como lo único importante. Pongamos atención en cómo hablar tranquilamente de las necesidades mutuas.

Acuérdate que para bailar tango se necesitan dos, y si una pareja por dinero, son dos los que pelean. Es común encontrar que la persona responsable del orden administrativo en la pareja, haga sentir que es la que manda, pero depende de la forma como la parte menos activa lo reciba.

Efectivamente el que paga, y no siempre es con dinero, tiene las posibilidades de mandar, así que sin someterse al mando se puede buscar una forma amable de pedir y agradecer lo que el que trabaja ofrece.

Sugiero que el reconocimiento al que trabaja sea algo constante así como al trabajo doméstico y de atención a la familia que realiza la parte que trabaja en casa.

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