Evolución de la sexología.


Sin duda la sexología es un rasgo exclusivo de la humanidad. Algunos observadores biólogos y veterinarios atribuyen ciertas características eróticas en algunos animales, sin embargo, hasta el momento las relaciones sexuales sin motivo de reproducción son sólo humanas. Los animales tienen coito por instinto de conservación de la especie y, aunque les produce placer, no es este el objetivo del coito.

En relación con la fidelidad, en todo el reino animal, las parejas mantienen su “fidelidad” mientras la tarea se cumple. En los animales, la tarea es la reproducción para mantener a la especie. En el hombre, aunque ya olvidado o poco reconocido, la base fisiológica de sus relaciones con el otro género es también la preservación de la especie. El hombre primitivo tenía hijos que servían de soporte al trabajo de subsistencia, le daban poder, y conservaba el linaje. Un ejemplo claro está en los Santos de los Últimos Días, mormones, que, en una época de persecución, instalaron la poligamia (más de una pareja), como mecanismo emergente para la supervivencia de la religión. Terminada la crisis de aniquilación, se vuelve a la monogamia oficial. Algunos no les gustó esto y se separaron de la Iglesia tradicional y siguen con la costumbre poligámica. Los mormones actuales son monógamos oficialmente.

Otro ejemplo actual son los Menonitas, que, aunque monógamos, tienen la costumbre de tener relaciones con el único fin de tener hijos, y como equipo deportivo, podemos ver trabajando a 8 o 10 hijos en el negocio familiar, que por ende crece de manera exponencial.

Con la llegada del hombre a la faz de la tierra aparece el Sexo. Poco a poco la tarea en el hombre deja de ser primordialmente reproductiva y por el sensorio humano avanzado, se transforma en una fuente de placer y poder, y como ya mencionamos, el hombre se mantiene fiel, mientras la tarea se cumpla. Por supuesto que hasta este momento me refiero al hombre de manera general como especie.

Como hombre y mujer, no hay gran diferencia, para el más “animal” de los dos, y no digo animal peyorativamente, el hombre como género, regularmente encuentra su sexualidad por el placer que esto le conlleva. De nuevo queridos padres de adolescentes, si piensan que su hijo se mete al baño tanto tiempo a leer porque va a ser un gran erudito. Se equivocan, seguramente se está masturbando y esto es fisiológico, propio de su edad y sexo. En ese momento el instinto de conservación de la especie ni siquiera pasa por su mente, sólo quiere placer, y la fidelidad en sus relaciones se mantiene mientras la tarea se mantiene, en ese momento la tarea es la novia. Si la novia se vuelve no tan agradable, el hombre busca otra simultáneamente o al terminar su relación. Y casi de manera igual ocurre en la mujer, aunque ella casi no se masturba, más por ignorancia que por otra cosa, y raramente mantiene 2 relaciones de manera simultánea, tardando más en tomar una nueva pareja por su periodo de duelo.

¿Qué pasa en la edad adulta?, ¿por qué somos infieles? Más los hombres que las mujeres, pero ambos en mayor o menor proporción. ¿Por qué?

Esencialmente por la tarea. Si queridos lectores y lectoras, las relaciones sexuales son complicadas, estar desnud@ frente a un hombre o una mujer es complicado, la excitación y la adrenalina nos ayuda a mejorar nuestra respuesta, la tarea es dar y recibir placer, no al revés, cada uno de los participantes debe hacer su máximo esfuerzo no en recibir, en dar. ¿Raro eh?, casi siempre pasa al revés.

El hombre es en la mayoría de los casos fiel en el matrimonio mientras su esposa le permita y produzca el placer y la conquista sexual, cuando esto deja de ocurrir el hombre es presa fácil de sus instintos sexuales y habiendo en su entorno tanta materia dispuesta, procede a la conquista y satisfacción sexual con lo primero que se le aparece en el camino. La mujer, mucho más sabia que el hombre, es menos visceral, es infiel casi nunca por motivos sexuales primordialmente. Realmente esta marchita por la ausencia de cuidados, detalles y atención de su pareja, de repente aparece un hombre cortés, amable, que la escucha, que le dice lo hermosa que es, que la trata como ella quiere, y entonces ella es infiel.

Todos somos infieles, la infidelidad la hemos sexualizado y escandalizado, es todo. Lo importante es replantear el fondo, replantearnos como individuos, como pareja y evitar los daños personales y colaterales, desgraciadamente la fidelidad está ligada a la tarea, y mantener siempre la tarea vigente es complicado. La pareja debe prevalecer a pesar de la infidelidad, somos tan imperfectos que lo único que nos queda es trabajar en los principios básicos del amor y la pareja, fortalecer el matrimonio y la familia como única posibilidad de mantener la sociedad. Amar y ser amado, tolerar y ser tolerado, disfrutar la vida, porque dura muy poco.

Disfruta tu sexualidad, ponte como meta amar y hacer gozar intensamente a tu pareja, el premio es para ti. Hasta el próximo año, muchas gracias por su tolerancia al seguirnos en Infidelidad.com.mx.

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