La infidelidad del niño interno, sus mitos y frustraciones.


¿Cómo podemos hablar del día del niño o del niño que llevamos dentro? ¿Cómo lo relacionamos? Festejar a nuestro niño interno refiere aceptar que, a pesar de ser adultos, de tener más años de los que quisiéramos, tenemos en nuestro psiquismo, en nuestra forma de ser, elementos marcados de nuestra vida infantil que no se borran con facilidad.

La forma de ser de cada uno de nosotros es un cúmulo de experiencias sobre lo que hemos vivido, sobre la cultura en la que estamos inmersos, nuestras familias y sus mitos, todas nuestras vivencias y a esto se le nombra carácter, que es la parte aprendida de la personalidad. Y que se suma a lo que somos genéticamente y nos predetermina desde la concepción, a lo que se denomina temperamento. Juntos, temperamento y carácter, hacen a la personalidad.

Si bien es esperado que nuestra personalidad este acorde con los años vividos, la verdad es que todos tenemos aspectos de nuestro comportamiento que no siempre son tan maduros como quisiéramos, y no nos sorprende cuando nosotros o nuestra pareja quiere expresar algo haciendo berrinches, o quedándose callada haciendo un puchero para no expresar una molestia o un gran enojo.

Cuando reaccionamos como niños, estamos dejando salir esa parte infantil, cuando reaccionamos dependientes y controladores, somos un poco niños. Cuando no nos hacemos responsables de nuestros actos y le echamos la culpa no se a quien, con tal de no asumir las consecuencias de nuestras reacciones emocionales, cuando gritamos en vez de negociar o nos vamos de la casa haciendo rabietas parecemos estudiantes de primaria. Se exterioriza esa falta de control de impulsos, esa imposibilidad de hablar organizadamente, de convivir.

Hay entonces diferencias entre lo que se espera de lo que realmente se tiene.

Ya entrando en el tema que nos convoca, ¿qué se esperaría de alguien que, teniendo pareja, lo cual implica un contrato de lealtad y de fidelidad, se entera que este contrato se ha roto? ¿Cómo se reacciona cuando recibe la noticia de lainfidelidadde la pareja? ¿Qué debería hacer y sentir una mujer cuando sabe por primera vez, que su esposo estuvo en otra cama? ¿Cómo podría reaccionar un hombre frente a lainfidelidadreal de su esposa?

Las estadísticas indican que los celos pueden enloquecer a cualquiera, los hombres se enojan mucho y las mujeres se deprimen y hay poco espacio para la reflexión.

¿Qué se hace con las expectativas que se rompen, esperanzas de protección y cuidado, de confianza y sociedades compartidas, de amor romántico y erótico, de dos personas que se prometieron estar juntos hasta que la muerte los separe…?

La frustración y el dolor de la decepción generan impulsos que despiertan sentimientos muy intensos, que provocan la reaparición de los demonios infantiles más temidos y de las respuestas impulsivas de los primeros años de desarrollo emocional.

No tenemos una cultura que nos enseñe a responder armoniosamente frente a la noticia del conocimiento de lainfidelidadde la pareja, más en cambio creo que es todo lo contrario.

Los medios de comunicación se han encargado de inducir en la cultura popular respuestas trágicas, de desastre y de decisiones totales, de destrucción sobre más destrucción. Las telenovelas son un ejemplo claro de lo que estoy considerando.

¿Existiría otra posibilidad? ¿Podremos aprender a hacernos responsables de nuestros actos y buscar que nuestros errores estén a favor del crecimiento tanto personal como el de la pareja a la que verdaderamente pertenecemos? ¿O sólo existe el camino del desenlace?

No por esto se busca ser más permisivo con los errores propios y los ajenos.

¿Será posible buscar como re-ubicarse dentro de la misma pareja aceptando que hay que cambiar para poder seguir juntos, pero de manera diferente? ¿Hacer crecer al niño interior para reaccionar de forma adulta y responsable?

Piénsenlo, es un tanto innovador, pero es posible…

*Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor.



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