La pareja versus los hijos



Seguramente se dice por ahí que, para poder tener hijos, la pareja tiene que estar consolidada, debe reinar la armonía entre los miembros y fundamentalmente hoy día pensar que se puede solventar el gasto económico que uno o varios niños implican.


Todo eso es cierto… pero, siempre hay un pero...

Creo que para poder ser padre hay que dejar de ser hijo. Lo explico:

es incompatible querer ser un padre o una madre si todavía dependo emocional psíquica y económicamente de mis progenitores.

Se dice que una persona es adulto cuando es poseedora de dos cosas: una es tener una pareja estable y la otra un trabajo estable; o sea cada uno dentro de un vínculo amoroso debe ser responsable de sí mismo.

Si se dan así las bases de una pareja no debe por qué haber un “versus”, pues los hijos son el producto del amor y la comprensión de la misma.

Si hay uno de los miembros de la pareja que se resiste y no desea un hijo aunque se den las características antes mencionadas, es importante poder escuchar y entender sus razones, si es que existen.

Desde que existen los dispositivos para evitar el embarazo podemos observar que hoy en día hay parejas que deciden por mutuo acuerdo no tener, ni criar hijos y esto no es una prerrogativa sólo del varón, sino que también una mujer puede en pareja decidir no procrear.

Lo que necesitamos subrayar es que es la pareja en comunión o sea de común acuerdo debe decidir el momento apropiado de SER padres, sin dejarse influenciar para poder con libertad y responsabilidad encontrar su propio tiempo y espacio

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