Primero los niños.


Un divorcio, como acto de disolución del matrimonio trae consigo varias consecuencias, como lo son los bienes, la pensión alimenticia, la sociedad conyugal, la compensación y lo más importante la situación de los hijos.

Es sumamente importante hacer del conocimiento que en el proceso de divorcio los padres siempre piensan en sí mismos y derivado de ello buscan la protección de sus hijos, pero la verdad de las cosas es que el derecho de los padres hacia los hijos no es tan importante como los derechos que tienen los niños hacia sus padres, el cual deben de ser primordial ante cualquier situación. Esto es tienen el derecho de convivir con sus papas.

Lo primero que debemos tener en mente, es que el divorcio es única y exclusivamente entre los cónyuges; y que los hijos siempre serán sus hijos, por lo que estos tienen el derecho tanto de vivir con uno de ellos como convivir con el otro SIN SUJETARSE A CONDICION ALGUNA. Las parejas siempre tienen en mente que quien tenga la guarda y custodia de los menores, es lo mejor que les pueda pasar por que es una forma de controlar a su pareja, sin embargo, dicho pensamiento es del todo incorrecto, ya que si quien ejerce la guarda y custodia incumple con su obligación de entregar al menor, a efecto de que conviva con su otro progenitor, esto es causa de suspensión o perdida de la patria potestad, e incluso un delito

Si bien es cierto que el Código Civil estipula que los menores de 12 años, siempre deberán quedar al cuidado de la madre, también es cierto que dicho derecho no es aplicable cuando exista evidencia de que ella sea generadora de violencia o exista un peligro para el desarrollo de normal de los hijos.

Hoy en día existe la posibilidad de obtener la guarda y custodia compartida, esto es que los padres al convivir con sus hijos, tienen los mismos derechos y obligaciones que cuando estaban unidos en matrimonio, y quien no este con el menor, tiene el derecho a convivir con él, para que cuando lo haga tenga los mismos derechos y así consecutivamente; situación que con el tiempo el menor entiende que ninguno de los padres tiene un poder mayor sobre el otro, manteniendo así un plano de igualdad de derechos. Esta figura, tiende a crear en los niños una idea de inexistencia de discriminación de género, ya que al percibir que no existe un poder supremo de alguno de los cónyuges, sobre de él, este entiende que tanto como padre como la madre tienen los mismos derechos sobre él, lo que indudablemente beneficiara el desarrollo integral del hijo.

Ahora bien, la situación que más conflicto se presenta en un divorcio es el derecho a los alimentos que tienen los niños. Si bien es cierto es que es un derecho primordial, también es cierto que el monto de los mismos debe ser de conformidad a la capacidad de quien deba darlos y a las necesidades de quien deba recibirlos. Este criterio es el que rige la mayoría de los casos, pero no es el único. Hoy en día, en los casos en que el acreedor alimentario no tiene como comprobar ingresos, se ha estipulado que la pensión alimenticia, debe estimarse de acuerdo al nivel de vida que se les proporciono a los menores durante los últimos dos años. Lo importante de esto es que se deba de comprobar, ya sea con los recibos de colegiaturas, tickets de compra, informes bancarios, e incluso con visitas al que hay servido de domicilio conyugal para poder comprobar el tipo y nivel de vida que los niños tenían durante el matrimonio de sus padres.

Por lo anterior, al pensar en querer un divorcio, lo más importante es saber cómo proteger al niño, primero en la forma que siempre tendrá la presencia de sus padres en su vida y posteriormente la forma de cómo subsistirá, lo demás no tiene por qué enterarse y que lo decida un Juez.

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