¿Qué hacer tras la confirmación de la infidelidad?


Hoy en día son diferentes las actitudes de las personas al recibir la noticia de una infidelidad. Hay quienes no conformes con lo que han escuchado o visto, buscan profundizar sobre el hecho, tratando de encontrar una explicación del por qué se actuó de esa manera, identificar las características del o la amante, su estado civil, edad, aspecto físico, actividad o reputación, antigüedad de la relación, si se tienen hijos, o simplemente dónde se conocieron.

Estupefactos e incrédulos normalmente los afectados quieren encontrar que lo sucedió no es verdad, en cambio otros, molestos e indignados tratan de saber, lo que vieron sus parejas en la otra persona y compararse. Normalmente se plantean tres caminos a seguir: uno, el rompimiento de la relación seguido de las acciones legales necesarias para este efecto; dos, el reconocimiento de los errores personales para cuidar y mantener su relación, en cuyo caso se busca enmendar el daño y regularmente se acude a especialistas para recibir una terapia que los haga superar ese hecho y así mejorar su relación; tres, acordar con la pareja, mantener una imagen de familia habitando en el mismo domicilio, pero cada uno con intereses individuales diferentes, permitiéndoles cubrir sus necesidades fisiológicas y profesionales, fingiendo como unidad ante los hijos y la sociedad .

La mayoría de las mujeres usualmente optan por la separación, en el caso de los hombres se observa últimamente una gran tolerancia, buscando resolver de alguna forma esa infidelidad, pero todo esto depende mucho de las características y educación de cada individuo. Lo que es verdad, es que ya no se tiene como única opción la separación o rompimiento de la relación. Se observa una mayor pérdida de la rigidez en las relaciones, sobre todo en las actitudes de hombres y mujeres, pero más aún en los hombres, que antes tenían como única alternativa la separación.

Es común observar que la información que se obtiene en una investigación es utilizada como herramienta para corroborar la actuación de la pareja, sus actitudes y actividades, con el objeto de identificarlo y conocerlo para poder mejorar su relación ya que en muchos de los casos, las parejas aun cuando físicamente viven en el mismo lugar sus pensamientos e intereses están muy lejos del mismo, debido normalmente a las grandes distancias o a las jornadas de labor tan prolongadas, lo que hace que exista un gran desconocimiento de los sentimientos, preferencias y actividades de cada uno de ellos. Desde nuestra óptica, la infidelidad normalmente es consecuencia de la carencia de algo, por lo que efectuando un análisis de los hechos o circunstancias en que vive la pareja y se relaciona, se pueden encontrar el motivo que desencadenó esa actuación. Se tiene que afrontar con gran madurez y seriedad el trance de una infidelidad, decidiendo si se debe llevar a cabo un rompimiento a costa de lo que sea incluso de la propia familia o buscar qué propició o desencadenó esa fractura.

En momentos desequilibrados en los que se enfrenta el afectado con la infidelidad de su pareja, normalmente no se hace un análisis inteligente y sereno, sobre las opciones, buscándose comúnmente con odio y desconcierto la venganza o el daño al otro, siendo poco reflexivos sobre las consecuencias irreparables que todo esto deja en la memoria y el futuro de los hijos.

No es un tema que deba tomarse a la ligera, es necesario aplicar una valoración profunda de lo que se pierde, con la conciencia de que en estos casos generalmente nadie gana.

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